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Entrevista a Eugenio Gallego

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Director de Formación Privada y Desarrollo de Negocio

18 años en un cargo directivo

2 hijos


¿Qué papel jugáis los directivos como ejemplo a vuestros empleados y a otros directivos para conseguir un mundo mejor?

El mensaje a comunicar debe ser el de compromiso bidireccional, es decir, que sin faltar a los principios de la conciliación, debemos convivir con el del trabajo y el objetivo de la empresa. No todos los días son iguales y, cuando se necesita, ahí estás haciéndolo compatible con la conciliación y viceversa, si durante la jornada laboral se trata de un tema médico de tu hijo, una tutoría, la función de navidad (que nos la ponen en lunes) o simplemente que tu horario te permita jugar con ellos, darles la cena, acostarlos o llevarlos/recogerlos del colegio. Las organizaciones o empresas son fiel reflejo de quienes las dirigen y, a su vez, difícilmente puedes exigir o dar ejemplo con algo que no haces.

Tú, que “fuiste cocinero antes que fraile”, ¿crees que es más fácil conciliar siendo empleado o directivo? ¿Por qué?

Posiblemente es más fácil siendo empleado o mando intermedio pero, en la práctica, hay muchos condicionantes, por ejemplo, si estás de cara al público posiblemente los horarios no sean lo más compatibles; la única solución en este caso es el sistema de turnos, donde ahora te toca a ti y mañana a mí. En caso de perfiles técnicos o de back office quizás puedas tener un horario preestablecido donde la conciliación sería más continua en el tiempo. También condiciona el contexto, es decir, la época reciente de crisis, el sector al que se dedica la empresa, su tamaño, estacionalidad en la actividad e incluso si organizativamente se encuentra en un estado óptimo o si el trabajo se encuentra desorganizado y hay que ir apagando fuegos. Otra solución para determinados perfiles podría ser el teletrabajo o formulas mixtas, difícil en puestos de responsabilidad.

¿Cuáles crees que son los principales frenos a la conciliación en un puesto directivo?

Hay varios, uno de ellos pueden ser los clientes que no entienden de horarios cuando, por ejemplo, se trata de urgencias; quizás debamos trabajar todos más “a la alemana” y con previsión. Otro freno quizás sean los viajes de negocio y el tercero para todos los perfiles profesionales, directivos o no, y que está en la sombra es la configuración social, es decir, los horarios de los colegios, incluso del prime time de los programas de TV o las noticias, es decir, un concepto más amplio como promueve ARHOE de racionalización de los horarios.

Al poner en marcha el proyecto #papiconcilia directivos alguien en tu empresa pensó en ti, supongo que porque eres un ejemplo a seguir en este sentido. ¿Qué consejos darías a otros padres directivos que no consiguen conciliar?

Además de los matices habituales en mi caso se añade el incorporarme a la empresa hace tres años en una época de actividad complicada y que durante los dos primeros años estuve de ida y vuelta a Málaga, donde tenía la familia (mujer y un hijo). Inicialmente trabajaba y vivía de lunes a jueves en Madrid y después me marchaba el jueves por la tarde, teletrabajaba el viernes para dormir en Málaga 4 noches, el lunes de madrugada vuelta a comenzar. Después de dos años de ida y vuelta en tren, con el nacimiento en medio de ese proceso de nuestra hija, finalmente nos vinimos a vivir la familia completa a Madrid, ahora llevo todos los días a mi hijo al colegio.

¿En qué medida ser padre ha contribuido positivamente en el desempeño de tu carrera profesional?

Todo tiene su edad y hay una época de tu vida donde no tener obligaciones como la paternidad, te permite alcanzar ciertos objetivos que ahora se hacen más complicados alcanzar, sobre todo porque no te debes sólo a ti mismo sino a una familia que hemos decidido libremente formar con las alegrías que eso te proporciona.

Ser padre es una experiencia que no se puede contar, aunque muchos se empeñan en ello; es para vivirla. También respeto a quien libremente decide no serlo, pero en mi opinión te hace mejor persona y te permite valorar, más si cabe, lo que tus padres hicieron por ti. Sí es verdad que, visto fríamente, añades un trabajo más al que ya tenías, que el nivel directivo no está exento de preocupaciones versus alegrías y si a eso le sumas que tu mujer también ejerce tareas directivas la cosa se complica todavía más, para retamar en una ciudad donde no tienes a la familia; es un ejercicio de organización funambulesca, donde al final necesitas ayuda de un tercero para la logística diaria; y si la empresa lo pone fácil, mucho mejor.

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