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Entrevista a Tomàs Font Zapater

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Business Unit and Sales Manager TAA

66 personas personas a cargo

Más de 10 años en un cargo directivo

6 hijos


¿Qué papel jugáis los directivos como ejemplo a vuestros empleados y a otros directivos para conseguir un mundo mejor?

El papel es fundamental: desde hace tiempo que estudio las múltiples similitudes que existen entre una empresa que funciona y las de una familia que funciona. Uno de los motores de éxito es que el equipo directivo (matrimonio en una familia y comité de dirección en una empresa) tiene que aplicar la fórmula del tú + yo = nosotros; y eso significa que en algunos temas debemos estar 100% de acuerdo (objetivos) y en otros, los temas son opinables (temas operativos). El ejemplo en los dos casos es FUNDAMENTAL.

Tú, que “fuiste cocinero antes que fraile”, ¿crees que es más fácil conciliar siendo empleado o directivo? ¿Por qué?

La conciliación no es tarea fácil, “ni cuando eres cocinero, ni cuando eres fraile”; cada etapa tiene sus retos: responsabilidades, jefes, objetivos, equipos, entornos económicos, curvas de aprendizaje, etc… que juegan un papel determinante en la conciliación, pero independientemente de la etapa, la conciliación es, ante todo, una decisión personal que tiene que ocupar un lugar preferente en nuestras agendas.

¿Cuáles crees que son los principales frenos a la conciliación en un puesto directivo?

Vivimos en un entorno muy exigente: velocidad en la operaciones, excelencia, competitividad, ventas, cierres de mes, trimestre, año, etc… el ritmo es trepidante y la presión es en ocasiones muy alta y esto afecta a todas las personas de la organización, cada uno en su nivel de responsabilidad pero, de estar bien ajustado, todo el mundo debería “sentir” la misma presión. En mi opinión, el freno principal es cultural. Me gusta citar una frase de Núria Chinchilla que habla de que en España tenemos un horario religioso, entramos cuando Dios manda y nos vamos cuando Dios quiere; afortunadamente hay organizaciones que están cambiando estas dinámicas, poniendo medidas que promueven que uno vuelva a casa a una hora decente.

Al poner en marcha el proyecto #papiconcilia directivos alguien en tu empresa pensó en ti, supongo que porque eres un ejemplo a seguir en este sentido. ¿Qué consejos darías a otros padres directivos que no consiguen conciliar?

Supongo que si. Mi recomendación sería: pon orden en tu vida y búscale sentido. Victor Frankl escribió un libro maravilloso que describe perfectamente esta idea. La conciliación requiere orden y sentido, tanto en la vida profesional como en la personal: sólo cuando uno va por la vida siguiendo un “plan”, puede determinar de forma clara cuáles son sus prioridades, es decir, elegir es renunciar, si me quedo en el trabajo (elección) no estoy en casa (renuncia). Es aquello que hemos oído alguna vez sobre: cuando uno no sabe dónde va, poco importa por dónde sopla el viento. Pues la conciliación es precisamente eso: hay que saber identificar los motivos por los que vale la pena conciliar. En el ámbito profesional es fácil descubrir las ventajas, los resultados son a corto, vienen antes; en el caso de la vida familiar, esos resultados vienen más tarde, el tiempo que hay que invertir es superior y debes tener claro el destino que persigues.

¿En qué medida ser padre ha contribuido positivamente en el desempeño de tu carrera profesional?

Ser padre ha impactado, mejorado y transformado mi vida profesional de forma muy notable; Tanto mi mujer como mis hijos me ayudan a “doctorarme”, desarrollando intensamente virtudes aplicables 100% en mi día a día profesional: capacidad de organización; flexibilidad; escucha activa; desarrollo de talento; comunicación; transparencia; coherencia; prudencia; alegría; sentido del humor y un largo etc…

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