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El riesgo merece la pena

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Eduardo Rubio

Sales Manager, Large Enterprise Operations Centralise Print Services & Production Technology


Viajes, reuniones, tutorías, médicos, compras, informes, estudios, actividades extraescolares, cocinar, limpiar, salir, jugar, atascos… Como se suele decir, “la realidad siempre supera la ficción”.

Un buen día te levantas y te das cuenta que tu vida ha dado un giro de 360 grados. De repente te encuentras ante un entorno laboral y familiar para el que no estás preparado, por lo que te ves obligado a realizar un master intensivo en conciliación para no quedarte fuera de juego.

Estás ante un nuevo proyecto y, por supuesto e indudablemente, uno de los proyectos más interesantes y bonitos que puedas llevar acabo en toda tu vida: ser padre y cuidar a tus hijos.

  

De forma continuada he buscado el equilibrio entre mi vida laboral, personal y familiar, ya que cualquier desviación en este camino me llevaría a un desequilibrio difícil de reajustar.

 

Cuando te encuentras ante situaciones de desequilibrio siempre intentas buscar un punto de amarre y, afortunadamente, gracias a las políticas de Igualdad y Conciliación de mi Compañía, que lucha día a día por mantener un excelente entorno para trabajar, he podido desarrollar la capacidad de gestionar el tiempo para poder cuidar a mis hijos sin descuidar mis responsabilidades laborales.

Y es que este hecho, que no es trivial, es aún hoy en día uno de los factores clave que tienen en  cuenta los Jueces a la hora de otorgar la Guarda y Custodia Compartida de los hijos a sus progenitores. Me estoy refiriendo a “la profesión y grado de responsabilidad de los padres y, de forma concreta, a la posibilidad de conciliación de la vida familiar y laboral de los mismos”.

Nunca me había parado a pensar en la importancia que tienen este tipo de iniciativas, ni lo que puede llegar a influir tanto a nivel personal como social. En el fondo, de lo que se trata es de luchar y defender uno de los derechos fundamentales de los niños: ser cuidados y protegidos por sus progenitores por igual.

No puedo continuar sin poner de manifiesto que las políticas de conciliación de las compañías están muy bien sobre el papel, pero los que realmente hacen que sean una realidad, y por ende ayuden a conseguir el efecto esperado, son las personas y directivos que apoyan y promueven incondicionalmente estas iniciativas. Son motores de cambio interno de las organizaciones y por supuesto también agentes de cambio social. En definitiva son facilitadores de la transformación del entorno laboral, personal y familiar que nos toca vivir.

 

Desde mi punto de vista y experiencia, el concepto de conciliación va más allá de un simple acuerdo entre el trabajador y la empresa. Es un acuerdo tácito de compromiso y corresponsabilidad entre ambos, y esta faceta es única y exclusivamente viable entre personas responsables y comprometidas por la igualdad y la diversidad.

  

Sintiéndome afortunado por mi trayectoria personal y profesional, sé que todas estas decisiones de avance favorecen a todos, desde mis hijos, que disfrutan tanto con mis platos más elaborados como con una buena tostada de tomate, hasta incluso la compañía que tiene un trabajador agradecido y fiel a su proyecto. El apoyo es mutuo.

En muchos casos, los progenitores, en mayor medida los padres, no se lanzan a transmitir dentro de sus organizaciones la necesidad de conciliar, dejando pasar de largo sus derechos y, principalmente, el del cuidado de sus hijos.

Por mi parte me gustaría comentar que el riesgo merece la pena y que por supuesto todo lo que se queda por el camino se ve recompensado en todos los sentidos.

De cara a la relación con mis hijos, tengo una niña de 14 y un niño de 9. El hecho de poder cuidar de ellos ha sido un plus que ha hecho que en estos últimos tres años nos unamos y conozcamos aún más. Ellos viven conmigo en semanas alternas y todos los martes y miércoles, les toque o no estar conmigo, les recojo por la tarde del colegio.

Todo esto me ha llevado a organizarme de forma diferente. Además, mi profesión en un entorno comercial me permite tener cierta flexibilidad de cambio y movimiento, y por supuesto, gracias a las iniciativas de Conciliación de mi Compañía, puedo gestionar mi vida familiar y profesional fácilmente.

En mi entorno laboral debes organizarte y estar preparado para cambios continuos con respecto a viajes - dentro o fuera de España -, bien por reuniones internas, cursos o incluso viajes con clientes. En este caso las fechas y días que tienes contempladas por convenio deben moverse y debes ajustarlo sobre la marcha, tanto con la empresa como con los recursos externos que debas gestionar para poder hacer frente a tus responsabilidades.

Afortunadamente hoy esto es más sencillo gracias a la tecnología, ya que se puedes gestionar reuniones por teléfono, vía WebEx o por videoconferencia, desde casa o incluso en un momento determinado el coche lo conviertes en una ‘oficina móvil’. Pero todas estas alternativas de flexibilidad debes gestionarlas y hacerlas de la forma más efectiva posible.

Es cierto que en ocasiones toda esta movilidad puede chocar en un entorno laboral tradicional. Por eso es importante contar con el apoyo y comunicar sin tapujos y abiertamente cuál es tu situación de disponibilidad de cara a la gente con la que trabajas y colaboras. Y una vez bien entendida tu situación por todo tu entorno directo, tu disponibilidad es realmente de 24 horas siete días a la semana. Simplemente, a veces, has de cambiar la agenda y te ves contestando correos o preparando reuniones y temas a horas diferentes a una jornada laboral normal.

Como conclusión, comentar que la experiencia es realmente satisfactoria y enriquecedora para todas las partes: para uno mismo, para la empresa y para los niños que al final son los que llevan a las compañías a desarrollar este tipo de iniciativas.

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